Manual para poner en marcha políticas alimentarias transformadoras

Este manual , redactado por Araceli Bolinches, del Centro de Estudios Rurales y Agricultura Internacional (CERAI), y Daniel López García, de la Fundación Entretantos, nace con la intención de proporcionar pautas para transitar hacia sistemas alimentarios sostenibles desde la convicción de que se trata de un cambio urgente e ineludible al que debemos dar respuesta adoptando un enfoque integrador, que sitúe la sostenibilidad ambiental, social y económica como objetivo central de las políticas alimentarias locales.

Los obradores compartidos son una de las iniciativas agroecológicas destacadas y analizadas en el manual

Los problemas globales a los que nos enfrentamos requieren una respuesta urgente e ineludible por parte de toda la comunidad. En esta llamada a la acción colectiva global, las municipalidades tienen un papel decisivo como actores con la capacidad de acelerar la transición de manera sistémica mediante una gestión sostenible y eficiente.

Apelando a esta capacidad, las administraciones y entidades locales tienen la responsabilidad de asumir un rol de liderazgo que plantee políticas adaptadas a las particularidades del territorio (por ejemplo, los problemas relacionados con la especulación de terrenos en territorios metropolitanos vs. el minifundismo de alta montaña en entornos rurales) y a sus capacidades (técnicas, presupuestarias, etc.); así como estructuras de gobernanza receptivas (participativas) y flexibles, desarrolladas de manera activa y gradual, y garantizando la igualdad de género.

Las políticas alimentarias deben tener un enfoque integral capaz de combinar medidas reglamentarias, financieras y de comportamiento:

  1. Informar, comunicar y educar acerca de las asimetrías del sistema alimentario y la necesidad de entender la alimentación como un bien común (no un bien de consumo) que atañe a toda la sociedad.
  2. Apoyar la promoción de pautas alimentarias saludables y sostenibles.
  3. Fortalecer a las personas más vulnerables del sistema alimentario.
  4. Aumentar el enfoque de las políticas e iniciativas de sostenibilidad en los sectores de procesamiento y venta de alimentos por su papel e influencia en el consumo y en la producción primaria.

Igualmente, a la hora de aplicar esta mirada integral, debemos tener en cuenta que tanto la Administración como el sector primario comparten limitaciones o necesidades de mejora en los siguientes campos:

  1. Trabajo en red y comunicación
  2. Innovación (social y tecnológica)
  3. Digitalización (inclusiva y abierta)
  4. Cooperación y coordinación (entre distintas áreas del gobierno local, entre distintos niveles de la Administración o entre distintos eslabones de la cadena agroalimentaria)

Actuar considerando estos elementos, sin que eso nos impida avanzar en nuestros objetivos o colaborar con escalas administrativas superiores, se convertirá en nuestra mejor estrategia.

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